miércoles, 25 de octubre de 2017

La enfermedad desde una mirada holística



La forma en que la medicina holística ve la enfermedad es un poco diferente de la manera en que la ve y trata la medicina tradicional, la cual se enfoca en patógenos externos, genética o eventos circunstanciales que disminuyen las defensas del sistema inmune de la persona (lo que no deja de ser cierto, pero incompleto). La medicina holística, por su lado, ve la enfermedad como un amplio sistema de comunicación energético, en la que el Gran Espíritu que habita en cada persona y a la vez en todo el universo, intenta transmitirle un mensaje para que pueda abrirse paso al cambio. Podemos simplificarlo de otra manera si no resuenas con la explicación reciente; El cuerpo enferma para que te escuches y finalmente atiendas los aspectos discordes e inconclusos que no enfrentas en tu vida. Tu subconsciente envía señales en forma de síntomas para que focalices tu atención en determinadas áreas. Es, aunque no lo parezca, una manera simbólica y directa en la que tu mente, tu alma, tu campo electromagnético y cuerpo físico intentan expresarse para que oigas, comprendas, aceptes y soluciones.

Dicho esto, la enfermedad, es entonces una alarma, un aviso y/o un mensaje para prestar atención e ir hacia dentro de ti. Hay que ver la enfermedad desde una mirada más amorosa, como una oportunidad de crecimiento y no de castigo. Deja de lado esa limitante y egocéntrica creencia, la cual dicta que tu enfermedad es una deuda karmática, una cruel broma del destino o azar, o una sanción ante tus errores del pasado, ya que te quedarás en una cárcel mental en donde serás siempre una víctima indefensa, incapaz de hacer algo consigo misma para sanar. 

Queridísimo lector, todos somos creadores de nuestra realidad. Si llegamos al punto en el que estamos, para bien o para mal, somos los principales responsables, aunque otras personas o eventos hayan contribuido. Con esto no digo que tú, necesariamente, hayas pedido y querido de manera consciente esta enfermedad que te aflige, ya que todos en nuestro sano juicio deseamos bienestar, pero participamos muy activamente en atraer y crear nuestra realidad actual, a sabiendas o, inconscientemente, como sucede en la mayoría de las personas. Hay casos aislados cuando se trata de seres que nacen con enfermedades de alguna condición genética o hereditaria, lo cual profundizaremos más adelante, pero a grandes rasgos, es una misión personal conectada con una misión colectiva-familiar para sanar patrones mentales e historias genealógicas insanas. Según algunas disciplinas holísticas lo que se hereda no es la enfermedad, sino los patrones de creencia en ella.

¿Qué es lo que nos enferma?

Lo que nos enferma son las emociones y los pensamientos maldirigidos, en conjunto con nuestros actos y falta de cuidado personal. 

Una mala palabra, un evento confuso, un paralenguaje ofensivo, una experiencia traumática, todo suceso por mínimo que parezca, causa impresiones y huellas emocionales, las cuales gestan ideas y percepciones subconscientes que lastiman poco a poco si no las cuidamos; esto también ocurre a la inversa: Un concepto impuesto o autoimpuesto puede nutrir emociones y sentimientos de rechazo ante ti o tu alrededor si no lo atendemos. Por eso se hace tan necesario ir hacia el origen de cada cosa que enjuicias, de cada tradición que predicas sin cuestionamientos o de cada sensación negativa que algo te provoque, ya que movernos en la vida por inercia, por costumbre o, por el contrario, de forma descontrolada, te aleja de quién eres y de lo que podrías llegar a ser.

¿Qué propone la medicina holística?

La medicina holística propone escuchar en profundidad tu cuerpo y ser interno de modo íntegro, entendiendo que la manifestación de un síntoma es un llamado de atención o la expresión de algún aspecto o parte de ti que necesita ser debidamente cuidada, todo esto por medio de la comprensión, aceptación y liberación para que finalmente se produzca la tan esperada sanación con ayuda de técnicas y elementos de vibración amorosa, como lo son las hierbas, aromas, masajes energéticos y un conjunto de terapias para que encuentres el camino de regreso a la salud.

Un abrazo de luz a todos.


lunes, 16 de octubre de 2017

Levantando un velo



Llevamos mucho tiempo compartiendo letras, ideas y sentires. Ha sido muy gratificante y tremendamente nutritivo, así que por favor, recibe de corazón a corazón un abrazo de luz. Agradezco que de alguna u otra forma nuestros caminos se hayan juntado, por eso hoy quiero contarte un poco de mí para que nos conozcamos más.

Lo he dicho más de una vez: Soy del mundo, pero vivo en Chile. Sí, en esa franja que parece una columna vertebral al fin del mundo, en el hemisferio Sur. Por fortuna vivo en la zona central del país, un lugar muy templado y me siento en equilibrio aquí.

Soy terapéuta holística, ya que considero necesario ver a las personas de manera integral, no sólo enfocándose en los síntomas, sino en la raíz del problema para que las soluciones y sanación sean profundas, a través de la comprensión y la aceptación, de lo contrario, llegaremos a meras anestesias locales y momentáneas.
Es un camino de servicio, amor, estudio y luz que elegí. Me desarrollé en Masoterapia (Masaje terapéutico). Soy maestra de Reiki en el sistema Usui (Sanación energética por imposición de manos), Gemoterapéuta (Sanación con minerales, gemas, piedras y ayuda de la Madre Tierra), Consultora de TRE (Terapia de Respuesta Espiritual) e Intérprete del tarot (Cartas o naipes con mensajes del subconsciente), entre otros. 

Me fascinan las letras como método de autodescubrimiento, para el trabajo de introspección profunda y sanación. Siento que con ellas podemos liberar nuestros potenciales de creación, entendernos, compartir, expandir y enriquecernos a nosotros mismos y a nuestro alrededor. En lo personal, ha sido muy terapéutico, catártico y hasta mágico. Escribir me ha enseñado a conectarme con mi cosmos interior y a canalizar cualquier malestar de forma creativa. La poesía, en su momento, se transformó en un dulce, elevado y sagrado lenguaje del alma y del corazón para mí. Me atrevería a confesar que me salvó cuando lo necesité. He experimentado varios géneros y temáticas; hoy en día hago artículos de reflexión dirigidos a desarrollar consciencia. 
Veo a mis autores favoritos como amigos de charlas interminables, que en el fondo no me conocieron en persona, pero de alguna forma me supieron interpretar. Jorge Luis Borges, Gibrán Khalil Gibrán, Hermann Hesse y Mario benedetti fueron algunos que hace varios años atrás llegaron a mi vida, para proveerme de lecciones muy valiosas que me marcarían hasta el día de hoy.

Soy aficionada al arte en todas sus ramas y me desempeño en algunas con cariño, independiente de si lo hago bien o no. Me encanta la fotografía, el dibujo, la ilustración, la escritura, la pintura, el origami y las manualidades. Hay épocas en que me alejo de algunos, pero nunca los abandono por completo. 

Sé que no me conocerás del todo con esta breve descripción sobre mis gustos y aficiones, pero al menos te dará un atisbo de mi persona. 

Saludos y gracias por leer. Por favor, cuéntame -si quieres y sientes confianza- sobre ti. Y si tienes alguna duda, házmela saber.

jueves, 21 de septiembre de 2017

México en luz, práctica de meditación



Si está en tus manos aportar materialmente, hay cuentas internacionales de donación para México.
Pero no te sientas impotente ni negativo si no puedes hacer una colaboración financiera. Hoy elevaremos una petición de asistencia energética para subir la vibración del país con el poder de la intención y la luz que reside en cada uno de nosotros. Por favor quédate y únete.

Meditación por México
1.-Busca un lugar y un momento en el que no seas interrumpido.
2.-Puedes poner música para concentrarte e incienso para la inspiración. (Opcional)
3.-Suelta la tensión de tu cuerpo y aparta los pensamientos de miedo, tristeza y desesperanza.
4.-Enfoca la atención en tu respiración. Haz 3 inhalaciones profundas y lentas, luego respira normalmente.
5.-Si te ayuda, antes de comenzar puedes realizar un mantra como el Om Mani Padme Jum, El de Tara Verde (Om Tare Tuttare Ture Soha) o el de tu preferencia. (Opcional)
6.-Si no deseas invocar a ninguna presencia, no lo hagas, usa el poder mental, envía buena energía o modifica este ejercicio a tu agrado.

Comenzamos:

"Pido la asistencia de mis guías y maestros espirituales, de mis ángeles custodios y de todo mi comité del Yo Soy (x3)
Queridos seres de luz, hermanos amados, por favor protéjanme durante esta práctica creando un escudo impenetrable para que nada ose perturbarme. Aparten toda interrupción, porque hoy soy paz y equilibro." 

-Visualiza alrededor de ti una esfera blanca, dorada o el color que represente para ti protección. Extiende esa esfera por la habitación en la que te encuentres.
-Con los ojos cerrados puedes hacer el mudra o posición de manos que más te guste o sientas que se adapte a las necesidades del momento, o puedes hacer como yo y simplemente posar tus manos sobre el corazón (derecha sobre izquierda), ponerlas sobre tus piernas o palmas juntas en señal de oración. Las mujeres pueden también poner una mano en su útero y otra en su corazón.
-Imagina que de tus piernas salen raíces las cuales se extienden hasta el centro de la Tierra y de tu coronilla sale un rayo de luz que te une al cielo infinito. Comienza a enviar Luz verde de curación a todo el mundo, poniendo especial énfasis a México. Cúbrelo ahora con un manto protector de luz violeta que transmutará todo el dolor en luz. Mantén esta imagen amorosa, con un México iluminado y decreta:

"México está reconstruído. México está refortalecido. México es iluminado y reabastecido. Todas las familias se reúnen. Todas las mascotas encuentran su hogar. Todos los heridos sanan. México está lleno de amor, porque México es amor y luz"

-Mantén esa visualización de familias y personas felices, de hogares reconstruídos y repite:

"En el nombre del sagrado Espíritu que habita en mí y en todo el universo. En el nombre del Dios Padre y la Diosa Madre que habita en mí y en todo el universo, pedimos asistencia inmediata para sanar, reconstruir, iluminar y elevar la vibración energética de México y sus habitantes. Todos merecedores de la electrónica y poderosa energía de Dios Padre Madre, que renueva, llena de vitalidad, de salud, protección, perdón y amor cada célula y rincón de México y su gente, transmutando todo dolor, toda herida, todo pensamiento, sentimiento y energías perturbadas y negativas en luz incandescente y pura, ahora ya, en este mismo instante."

-Envía rayos luminosos desde tu corazón hacia México. Sigue tu intuición con los colores, formas, tamaños e intensidad de cada rayo. Cuando estés listo, repite:

"México ha sido restablecido, reconstruído y refortalecido. Su gente es fuerte y se levanta. Viven en amor y plenitud, la fortaleza y la luz están con todos.

Lo pedimos en armonía para todo el mundo y de acuerdo a voluntad divina. Bajo la gracia y de manera perfecta. Así es, hecho está.
Gracias Padre/Madre, Gracias gran espíritu, Gracias maestros ascendidos, seres de luz, ángeles y guías porque me han oído. Los despido por ahora con amor, para que continúen con la labor de asistir a México y a la madre Tierra.

Gracias(x3)"

-Poco a poco vuelve en ti, moviéndote lentamente, abriendo los ojos a tu ritmo. Siente paz, y cada vez que puedas envía sentimientos amorosos y armoniosos a la zona afectada. No expandas el miedo ni la idea de nuevas catástrofes, necesitamos elevar la vibración de México.

Nota: Puedes incluir a Puerto Rico que ha sufrido mucho con los Huracanes, al estado de California que acaba de tener un sismo fuerte también y a todo país o zona que esté conflictuada si te nace. Si no tienes mucho tiempo imagina al Planeta Tierra envuelto en un manto rosa de amor. Si te cuesta meditar, sólo haz el rezo.

Gracias por tu servicio y buena voluntad.


sábado, 2 de septiembre de 2017

Tomoki Arte


Fuente de la imagen Tomoki Arte, autora Paola Tovar.

Una de las cosas que considero más gratas de apreciar y hasta de admirar, es la capacidad creativa de las personas. Me emociona mucho más cuando se tratan de iniciativas que aportan con un toque personal y lleno de gracia, como lo es el proyecto de Tomoki Arte, dirigido por su dueña Paola Tovar. Esta empresa no nace precisamente por un interés financiero, sino por una necesidad urgente de creación. ¿Has sentido alguna vez un grito interno pidiendo expandirte? El alma de un artista no tiene horizonte y siempre debe estar en constante flujo. Si has experimentado esta sensación, entonces comprenderás la motivación de Paola por palpar sus deseos materializados y a su vez, ofrecerlos al mundo.

Debo confesar que este proyecto me conmueve especialmente, porque cuando interioricé con la artista en cuanto a lo que su obra y el proyecto como tal significan para ella, pude corroborar que ha causado un gran impacto en su vida.

K- Qué significa Tomoki Arte. Cuéntame por qué ese nombre.

P-"Tomoki es la combinación de los apellidos de mi Familia, To originario de Tovar por parte de mi padre, Mo de la parte Moreno de mi madre y Ki viene de la de mi esposo King, así que es un nombre compuesto por mis raíces familiares tanto como una proyección de un futuro familiar.”- Comenta. 
También agrega con emoción que esta palabra compuesta le sonó muy Japonesa, así que la curiosidad la llevó a investigar si existía, y para su sorpresa, así fue. “Tomoki” -Me explica- en japonés puede significar “Árbol sabio” o, dependiendo del kanji con el que se escriba, “amigo de los árboles”.- Quedó encantada al poder ver reforzada su idea de familia y raíces con el concepto de un árbol contenedor de gran sabiduría
P-“Mi familia es una gran influencia de quien fui y de quien seré en el futuro, y esto me lleva a quien soy; y lo que soy es parte artista, y he aquí la última parte del nombre de mi proyecto: Arte. Arte, refiriéndose al poder de expresión y visión única que tengo como individuo, y que deseo plasmar y compartir con aquellos que lo aprecien.”

K.-¿Qué significa para ti esta empresa?

P-"Es una búsqueda de reconocimiento. Un proyecto que me permita reafirmar mi talento; es la búsqueda de satisfacción como persona creativa, la que espera generar interés respecto a su arte, y hacerlo de tal modo, que genere algún tipo de ganancia para poder sostener el proyecto (materiales) y un extra para la vida cotidiana, como clases extracurriculares para mi hija o aquel heladillo que es bien merecido un fin de semana bajo el sol y con mi familia.” 

Como si fuera poco, la artista pretende generar consciencia social, donando $10 us por cada obra vendida para la Unicef. Algo digno de admirar y agradecer.

Como es propio de un ser sensible, su obra está muy enfocada al romance plasmado en bellas lámparas, recreando parejas icónicas dentro de la animación, como de los grandes clásicos de Disney (La bella y la bestia es un ejemplo) hasta series más actuales como Regular show o un Show más (Con Rigby y Eileen). Esto le da versatilidad, carácter, jovialidad y ternura a su trabajo. “Uso generalmente arte para fanáticos de anime o caricaturas”-Nos cuenta- “ya que todos tenemos una serie de TV o película que nos genera una sensación de bienestar, de alegría, amor o todo combinado. Pero no me limitaría a sólo esto, si alguien me pide una lámpara personalizada estoy dispuesta a diseñarla”. 

 k-¿En qué consiste tu obra y qué la hace única?

P-"Consiste en luz y color, en la belleza de un arte milenario y delicado como lo es el vitral, pudiendo ubicar cada pieza en cualquier espacio interior. Para mí manifiesta la capacidad de entre luces y colores perderse por un momento en las formas que estos proyectan; como cuando ves las luces de Navidad. Recuerdo que de niña veía las luces de colores prenderse y apagarse, y así me perdía en ellas, encontrando una simple forma de meditación… Es, quizás, la posibilidad de encontrar paz en los detalles. Lo que  hace único mi trabajo es que puedo recrear escenas y trozos de historias, para que quien observe pueda imaginar lo que está ocurriendo, e incluso, darle un nuevo significado. ¡Es arte! ¿qué puedo decir?" -exclama entre risas-. "Esto tiene la versatilidad de la interpretación personal y la impresión que ha dejado en tu mente. No he visto lámparas decorativas como las mías. Hay muchas bellas pero se sienten lejanas, con un estilo anticuado de flores y frutas, y aunque complicadas en su elaboración no tienen mucho que contar hoy en día. Una obra debe aspirar a querer ser contemplada.
En mis lamparas elegí el estilo moderno fusionado con el color y luces de un gran vitral de ventana, con la conveniencia de poder mover o posicionar esta lámpara en varias locaciones de tu casa u oficina, puedes ponerla en la pared o en un estante, en un escritorio o junto a tus fotos de vacaciones. Son un excelente regalo, originales y especiales.” 

Cuando le pregunté qué tenía que decir al público hizo gran hincapié en el coraje que supone la exposición en calidad de artista, porque no sólo toca ser resistente ante la posibilidad de fracaso o crítica, sino muy valiente para seguir leal a uno mismo ante lo que deseamos exponer. “De alguna forma, tanto nuestra visión de la vida como nuestra alma quedan vulnerables. Así que pediría respeto para los artistas y lo que tienen que decir. Es verdad que no todos vamos a enamorarnos de la misma obra de arte, y es verdad que muchas otras veces no le encontraremos el sentido, pero lo que trato de decir aquí, es que hay que ser respetuoso ante la valentía del artista que se expone, y honrar su osadía, su obra, y por sobre todo, saber opinar. Por último, si eres alguien talentoso busca tu propia forma de expresión, no copies cosas que ya están hechas, tu puedes crear tus propios estilos y debes creer más en tus talentos, usa las herramientas que están a tu disposición para crear cosas nuevas."

Por supuesto que hay mucho más para contar, pero de momento permitamos que sus bellas lámparas hablen por sí mismas. Puedes ver más en su página web oficial Tomoki Arte o en su página de facebook

sábado, 19 de agosto de 2017

El peligro de ser feliz


Foto de: Robert and Shana Parkeharrison

Como preámbulo al punto principal en cuestión, debemos empezar reflexionando sobre lo más característico cuando escuchamos hablar sobre la felicidad; “¿dónde la encuentro?”. Muchas personas se entregan a la idea de tratar a la felicidad como un objeto perdido, el cual debe ser buscado sobre cielo y mar, bajo las piedras, en una relación o en un sueño por cumplir, y no digo que no pueda ser así, aunque la forma en que yo veo este asunto es un poco distinto; La felicidad no es una meta que se consigue, es un camino que se construye. Quizás podrías pensar que mi filosofía de vida se acerca a esa premisa de sabiduría popular, la cual sugiere que la felicidad está formada de emociones positivas y momentos fugaces, pero prefiero complementar la idea viéndolo más como un estado permanente o al menos prolongado, que como instancias breves de satisfacción. 
Nunca he podido definir con exactitud los grandes tópicos universales y humanos, como el amor, los ciclos de la vida y, propiamente, la felicidad, pero de forma breve podría explicar(me)la como un estado continuo de templanza interior, el cual no depende de agentes externos como circunstancias, eventos ni otros seres. Sí, dicho de esta forma parece difícil, pero se puede acceder a ello con mucha introspección y trabajo sobre ti, sabiendo que en tu completud te bastas. Yo elijo no sentirme como un ser fraccionado cuya existencia y estado interior dependa de lo que me dé otra persona o una cosa en específico. 
Esto no supone vivir con una sonrisa bobalicona todo el día o no poder experimentar todo tipo de emociones. Tampoco se trata de estar en modo inmutable, metido en tu fuero interno, mirándote el ombligo sin ser parte de lo que te rodea, y despreciar tanto la ayuda como el valor que los demás aportan a tu vida.

Ahora, ¿por qué hablo del peligro que supone ser feliz? para ello abriré una pregunta: ¿Te has sentido alguna vez cuestionado, señalizado, juzgado y desacreditado por mostrarte feliz? Es curioso y gracioso al mismo tiempo; las personas creen que tu equilibrio psico-emocional está sujeto a su juicio, que tienen el poder y el derecho de ponerlo a prueba con intentos de desbalancearte y sacarte de tu centro. Si lo logran, entonces “realmente no eres feliz”, según ellos, pero si no lo permites y manejas la situación, “te estás conteniendo con una careta”. Recuerda que esencialmente el cómo te sientes depende de ti y nadie puede dictar lo contrario. Tú eres el único amo y señor capaz de decidir cómo reaccionar ante los sucesos, aunque puedes culpabilizar al otro por hacerte enfadar, como si esa responsabilidad fuese exclusivamente suya, tal cual hacen los infelices. No digo que una injusticia no pueda dolernos, pero a veces le agregamos una carga emocional extra e innecesaria a asuntos que pueden escaparse de nuestras manos, como por ejemplo, la ineptitud o inconsciencia del otro. Una opinión ajena sobre tu persona no te redefine como individuo, un ataque personal es sólo una interpretación y no una verdad absoluta. Puede molestarte la falta de visión, pero no deberías permitir que eso nuble tu juicio ni ensucie la imagen que tienes de ti. Si no creen que eres feliz, dichoso, que estás bien y cómodo con tu persona, no es tu deber demostrar lo contrario, no requieres la validación social para disfrutar, le duela a quien le duela. Tendrás retractores infelices, pero trata de no juzgarles, tú también te has sentido alguna vez así, entiende que la desdicha puede ser agresiva, intolerante, desconfiada y celosa. Deja que vivan su proceso, que ladren y piensen como desean, porque al fin y al cabo, tú seguirás siendo tú, viviendo tu realidad. 
Cabe destacar que es obvio que aunque te consideres una persona dichosa o que está en buenos términos consigo mismo y la vida, tendrás declives, bajas de ánimo, episodios complicados, de tensión y estrés, y ello no significará que dejaste de ser alguien templado, y tampoco le concede el permiso a otro (o a ti mismo) de echártelo en cara. Aún en esas etapas podrás sentir palpitando la chispa de la felicidad en ti, pese a todo. Quizás la interpretes como esperanza, como tu Pepito grillo aconsejándote calma o una sensación de que todo saldrá bien. Quizás se burlen y digan que te crees de la new age, con visiones fantasiosas de optimismo, pero ¿sabes qué? eso da igual. Nadie está en tus zapatos. Ríete con ellos, porque quizás algo de razón halla en eso ¿y qué?. Sea como sea, lo que realmente importa es que superes los obstáculos, que asimiles el aprendizaje ganado y mantengas tu bienestar.

Para finalizar, la felicidad no es una emoción, no debe ser confundida con la alegría y mucho menos con un momento de euforia. Las emociones forman parte de la felicidad, pero no son la felicidad. Las emociones pasan, cambian, se transforman, la felicidad -en la forma en que yo la veo- estaría más sujeta a un sentimiento, el cual es más prolongado, aunque más que ello, como dije, se trata de un estado y hasta de una capacidad.

jueves, 3 de agosto de 2017

Ritmo individual


Fotógrafo: Robert Parkeharrison

El significado de las cosas cambia de cultura en cultura y de persona en persona, por ello, para poder decifrarnos a nosotros mismos no hay que dejarse llevar estrictamente por las generalidades y resultados en masa. Los testimonios y experiencias de los demás pueden ser una aproximación o a lo más una pista, pero no una verdad absoluta de nuestro ser. Aprende a discernir, ya que la realidad de otro no es necesariamente aplicable a la tuya. Puedes adaptar el conocimiento que adquieres por medio de la interacción con la gente, teniendo en cuenta que no eres esa gente.

Recordemos que estamos en una sociedad que te invita a la invasión del individuo, creyendo que para poder entablar cualquier tipo de relación no deben existir límites, opinando sobre las vivencias del otro como jueces y verdugos, cuales amos de la vida y la realidad ajena; pero a la hora de la verdad, los límites son esenciales para la salud de cualquiera, y todos queremos nuestro espacio limpio y libre de ojos acusadores y lenguas punzantes. Más que mal, a estas alturas todos somos anormales y comunes al mismo tiempo; debemos respetar la diversidad de visiones y maneras en que el resto se desenvuelve sin ensuciar su metro cuadrado.

Toda persona es un mundo, único en sí mismo; con sus eclipses, con sus desastres naturales y nuevos amaneceres. Es importante conocer nuestra galaxia interna y sacarle provecho a cada estrella.  
Cada quien tiene su propio camino hacia la autosanación, no es justo quedarse con culpas y rencores pasados, nos hayan dicho lo que nos hayan dicho o nos hayan hecho creer lo que nos hayan hecho creer. ¡Nos debemos nuestra libertad!. Nos debemos el derecho a desprendernos de los conceptos e ideas añejas e inútiles.

Cabe destacar, que hoy en día, se hace necesario realizar un trabajo de introspección profunda, para dejar de permitir que terceros decidan quiénes y cómo somos. ¡No cedas ante presiones socio-familiares ni a restricciones personales!, disfruta de tus prisas, de tus pausas y de tus vuelos. Por último, es menester reconciliarse con cada una de nuestras partes, así sean oscuras siempre nos enseñan algo de la luz...

domingo, 2 de julio de 2017

Cuando gritamos la consigna "¡#NiUnaMenos!"


 Ilustración: Cinwololo

Cuando salimos a las calles, cuando protestamos, cuando compartimos opiniones, experiencias y noticias diciendo “Ni una menos”, es por y para todas, no se trata de una consigna excluyente ni clasista, es un grito urgente exigiendo respeto y valor por la vida de todas las mujeres. Es un alto radical a los femicidios, a la violencia de género, al acoso, al maltrato doméstico y a todas las agresiones en general, que como mujeres, recibimos. 
Cuando vociferamos “¡Ni una menos! ¡Vivas nos queremos!”, es por ti, por mí, por nuestras hermanas, hijas, madres y amigas. Es por la niña, la adolescente, la joven, la mujer y la dama. Es por la millonaria y la pobre, por la delgada y la robusta, por la negra y la blanca, por la musulmana y la atea, por la empresaria y la desempleada, y aunque haya sido un movimiento que surgió en Argentina y llegó a Chile, las mujeres de todos los continentes están incluídas sin distinción. ¿Con qué derecho, entonces, deciden a qué extraviada vale la pena buscar primero?, ¿vale más la que tenía título, usaba gafas e iba cubierta de la cabeza a los pies que la que iba con mini-falda, saliendo de una fiesta?, ¿por qué estas cosas son decisivas?, ¿por qué se empeñan en juzgar a la víctima y en señalar su estilo de vida, su apariencia o sus preferencias?. ¿Qué sentido tiene querer culpar a una afectada cuando los verdaderos culpables son criminales que andan sueltos?, ¿es que porque lleves labial rojo es señal de que no mereces respeto y que tu vida no valga ni un céntimo?. Nadie quiere que vulneren sus derechos, su cuerpo ni su integridad. Nadie en su sano juicio busca que le secuestren, le torturen, le violen y le maten.
Cuando gritamos y lloramos por la consigna: “¡Ni una menos!” es por todas las mujeres a quienes atacan y quitan la vida sin compasión. A quienes le ahogan los sueños, le rajan el alma, le psiotean la dignidad, le rompen las bragas, le acribillan la vagina, humillan su cuerpo, irrespetan su espacio, agreden su lugar en el mundo y le destrozan la vida a ella, a  la de quienes les aman y de paso escupen a todo nuestro género.
Cuando apoyamos la consigna de “¡Ni una menos!” es que no toleramos más violencia, humillaciones ni asesinatos. No importa si ella tiene un estilo de vida como mojigata o liberal, es una mujer, un ser humano que merece poder vivir feliz, tranquila, sin temerle a su propia sombra. Merece poder confiar en su pareja, en un amigo o en un jefe, sabiendo que ninguno tiene derecho a agredirla sexual, física ni emocionalmente; merece encontrar apoyo en su familia y amigos, y hasta tener el resguardo de su vecindad, pero por sobre todo, merece ayuda de la justicia sin discriminación, merece ser valorada como persona por la sociedad, antes de ser criticada por nimiedades. Seamos conscientes de que culpabilizar a la víctima por ser una víctima de violencia de género o femicidio es de los errores más injustos e incongruentes que existen.

¡#NiUnaMenos! ¡protección y justicia a todas las mujeres sin discriminación!

Ilustración: Jopi

viernes, 23 de junio de 2017

Amar bien, amar con ganas



Es seguro que alguna vez oíste la premisa “primero aprende a amarte a ti mismo porque si tú no te amas nadie lo hará”. Sí, lo sé, algo cursi, repetida y como salida de un no muy creativo libro de autoayuda. Pero reflexionemos un poco ¿vale?: Es curioso que por más herido y enfadado te sientas con el mundo y contigo mismo, puede ser que aparezca una persona que te ayude en menor o mayor medida a disfrutar un tanto de las cosas, hasta puede llegar a amarte aunque tú no te sientas capaz de apreciarte si quiera. Te sorprenderá que esa persona haya visto algo en ti, ¿un brillo quizás, algo especial? aunque te lo explique mil veces no lo entenderás, pero te encantará oírlo de todos modos. ¿Qué es lo que los unió?, ¿magia, química, Cupido? quizás sólo sea empatía porque se siente igual de miserable, porque no quiere estar solo y sin pareja, como a ti también te pasa. Siempre te costará entenderlo, porque no concibes la idea de que alguien se haya fijado en ti... Por ese lado, lo de que nadie te amará sin que tú sepas amarte primero, no parece tan válido ahora ¿cierto? así que en ese sentido, cualquiera podría enamorarse. 


Pero ahora, vayamos de lleno al meollo del asunto. Tendrás alguien a tu lado, alguien que te eligió, alguien que te descubrió, “alguien a quien le debes mucho por estar contigo pese a como eres; tan poca cosa. ¡Te salvó de la soledad!” ¡Sí, claro! -Suspiro-... ¡Abre los ojos! Sinceramente no quiero hacer un pronóstico desafortunado, pero es usual que estas cosas a veces terminen mal si piensas de este modo; acabas dando más de lo que tienes, como si estuvieses en una deuda eterna. Así empiezan las relaciones tormentosas, así es como uno se autoencadena en un ciclo vicioso de agradecer el que te amen, aunque sea un mal amar...Y es aquí cuando nos damos cuenta del real trasfondo de la frase: “Aprender a amarse consiste en nutrir la autoestima”, mirar por sobre los defectos y falencias para poder sacar todo el potencial oculto en ti. Aprender a amarse es reconocer el valor que se tiene como individuo, como mujer u hombre; es respetar la integridad en toda la extensión de su significado. Cuando entiendes eso, entiendes que no eres un trapo sucio que cualquiera puede usar, que amar no es un favor ni una deuda y mucho menos una atadura. Cuando aprendas a amarte primero a ti mismo sabrás distinguir lo que es un amor sano y no emociones mal-dirigidas. Porque los demás nos aman en la medida en que nosotros mismos también nos amemos; Si te amas bien, si te amas con ganas, de forma incondicional, nadie vendrá a completarte, porque sabrás que ya eres un todo. Nadie tiene que salvarte, esa responsabilidad sólo es tuya. Tu misión es ser capaz en algún momento, de compartir el camino si quieres, y en ese proceso adquirir el aprendizaje necesario para sanar y crecer. 


Si primero te amas profunda y respetuosamente a ti mismo, tendrás relaciones más sanas, verdaderas y satisfactorias, de mutuo aprendizaje. Ambos serán excelentes compañeros de viaje, un equipo que se desenvuelve en armonía, capaz de trabajar por sus metas individuales con el mismo entusiasmo como trabajarán por las del otro y los proyectos en común. Pero para llegar a ese punto, disculpa que lo repita: Primero aprende a amarte a ti mismo; explórate, descúbrete, analizate, trabaja sobre ti. Cuando estés preparado o incluso durante el proceso, serás capaz de recibir a esa persona que también está en la ruta de amarse y conocerse. Podrán sanar y cicatrizar juntos. Será un encuentro sin igual. ¡Así que ámate y ámate mucho!, sin restricciones, porque el amor es una exquisitez sin comparación. No te confundas con otros elementos que intentan imitarlo, y limpia las impurezas que luchan por ensuciar su esencia, rompe los conceptos que te hacen creer falsamente que algo es amor, cuando en verdad no lo es.

lunes, 12 de junio de 2017

Pausa de agradecimiento

ilustración, Página de Facebook: Presente Infinito.

Amo los tiempos de ausencia, de entrega a la contemplación desnuda y honesta de la vida. De meditación y reflexiones reveladoras. Es hermoso abrir los brazos a las experiencias, al aprendizaje y a las lecciones, vengan en la dosis y fórmula que vengan. Me parece tan dulce poder saborear con callado asombro esos momentos simplones que nos llenan tanto. Es tan lindo invitar a tu niño interior para jugar y reír a tus anchas, desvergonzada y  tiernamente. 
Me parece tan sabio y noble tener la capacidad de canalizar tu energía para apoyar a quienes amas, de abrazar fuerte y sin cansancio, haciendo propios los dolores ajenos para dividir y sobrellevar el peso. 
Es tan verdadero admitir que una pausa es pertinente, es tan importante reorganizar las prioridades cuando lo deseas, desprenderte de las cargas extras, cambiar el ritmo de tus pasos si te da la gana, permitirte fluir con los eventos, sólo para aventurarse y bajar las armas por un instante, pero sin perder tu identidad.
Es tan intensamente bello vivir esos procesos de silencio, de abandono, de regocijo interno, de pláticas románticas, de dolores francos, de triunfos inesperados, de café a cualquier hora, de fotos mágicas, de chistes, de epifanías, de estrechar vínculos, de confesiones conmovedoras, de roces en el alma...

Sabemos que somos felices o que al menos estamos teniendo un buen día, cuando pese a cualquier dificultad, somos capaces de reír a carcajadas hasta que nos duelan las mejillas.

Un placer estar de regreso ^^

viernes, 7 de abril de 2017

Críticas III (Manejo y aceptación)



En las entradas anteriores revisamos los tipos de críticas que existen y el arte de dar una crítica bien estructurada. Hoy trataremos, lo que considero, la parte más importante en este intercambio comunicacional: El cómo aceptar y manejar una crítica.

Consideraciones preliminares:

Es relevante, por más obvio que parezca, tener siempre presente la diversidad humana en todos sus aspectos, desde lo sociocultural a gran escala, como la vastedad de contextos grupales, hasta el marco más individual según cada persona, en cuanto a su rol social e ideologías particulares. Con esto, no digo que haya que meterse en la vida privada de alguien, sólo tener en cuenta la multiplicidad de factores que nos otorgan identidad, distinción y variedad los unos de los otros, y por ello, las distintas aristas y percepciones de la realidad que expresamos. Esto permite algo de flexibilidad mental y tolerancia, lo que fomenta el respeto.

Guste o no, somos seres sociales, esto se traduce en que estamos hechos para convivir, para ello debemos comunicarnos. Así que las opiniones jamás estarán fuera de nuestra vida. Sugiero ver esto desde el área positiva, ya que interactuar con los demás abre tu campo visual, nutre tu saber y te ayuda a moverte en el mundo por medio del ejemplo, la guía y la experiencia de los otros, sacando las pertinentes conclusiones.

Manejo y aceptación

Una crítica u opinión puede ser difícil de llevar si eres una persona muy sensible, pero no te culpes, en general, no se nos enseña cómo manejar este tipo de aporte ni cómo aprovecharlo o desecharlo, según corresponda. Comprendamos que estamos inmersos en una sociedad, en donde culturalmente se le suele dar demasiada importancia a la imagen que proyectamos, al resguardo de la reputación y sobre todo “al qué dirán”, como si el otro fuese nuestro salvador o nuestro verdugo, y aunque de alguna forma se sienta así, va en cada uno cuánto valor le dará a ese otro para afectar o influir en nosotros.

Tips

1.- Preparación: Todo puede ser enjuiciable, cuestionable o criticable (recuerda el concepto de “diversidad”, por ende, de captar las cosas desde diferentes visiones). Siempre que compartas contenido, sea personal o no, sea en un contexto privado con amigos o desconocidos, las personas se darán el derecho de opinar. Es parte de la necesidad por querer comunicar nuestras ideas. Así, que si no estás seguro de exponer algo, no lo hagas. No esperes que el otro escuche o contemple en silencio, aunque sea eso lo que quieras; no se pueden controlar las acciones ajenas ¿Cómo puedes preparar tu temple, entonces? Practica el autocontrol, nutre tu autoestima, asume y acepta lo variados que somos entre nosotros y que la base para convivir es la comunicación. Con una dosis media de estos componentes, ya estás listo para iniciar tu proyecto o expresar tus ideas.

2.- De quién viene: Uno de los factores más importantes a considerar es quién está haciendo la crítica. Un familiar cercano o lejano, un amigo íntimo, un conocido, una autoridad o eminencia en la temática que planteas, un desconocido, etc. Esto te ayudará a identificar las motivaciones de fondo de esa persona para criticarte ¿Quiere que mejores, es parte de su trabajo guiarte, en realidad no le interesa tu avance, está aburrido, es una persona entrometida, etc? Así sabrás si su intervención es pertinente a la situación o un ataque personal.

 3.-  Contexto: Una vez identificado quién hace la crítica y el grado de cercanía contigo o el grado de conocimiento sobre la problemática que tratas, entramos a analizar el contexto. Una exposición estudiantil o laboral, por ejemplo, usualmente aborda temas que otros pueden entender mejor que tú o por el contrario, te toca explicar para instruir a otros. Aquí siempre habrá preguntas, señalizaciones, mandatos de modificación o determinadas acciones, para que progreses en pos a tu aprendizaje o crecimiento grupal. Vamos a otro ejemplo: Eres dueño de una página en donde muestras tus proyectos artísticos. Es posible que fascines a muchos, así como muchos otros no sólo desaprobarán tus ideas, sino que se volcarán en ataques personales y hasta ofenderán a tu gato. A la mayoría no los verás jamás en tu vida, pero eso no significa que no estén participando en esta etapa que pasas. Tú decidirás si te están dando consejos sabios, recomendaciones desinteresadas o sólo no saben apreciar un estilo diferente. Recuerda: Quién hace la crítica y el cómo la realiza, te ayudará a aceptar o rechazar sus motivaciones. Esto ayuda un montón a manejar la variedad de opiniones que puedes recibir, y a discernir si debes tomarlos en cuenta o no.

4.- No les des poder: A veces el crítico cree que su opinión es de suma relevancia, una verdad innegable. Da igual si es egocéntrico, testarudo o simplemente rudo y directo para decir las cosas.  Recuerda que todos somos personas, más allá de títulos ganados o autoimpuestos, podemos equivocarnos, ser subjetivos o cerrados a la hora de hablar. Las visiones absolutistas pueden limitar tu trabajo, así que sólo escucha, toma lo que sirva y el resto déjalo pasar. No permitas que la percepción de una persona o unos cuantos, desmeriten tu esfuerzo o comprometan tu autoestima y el apoyo que te han dado otros.

5.- Aguardar y responder: No des una respuesta inmediata cuando te sientas atacado, herido o frustrado. Actuar a la defensiva se espera de personas inseguras, volátiles, inflexibles, pesimistas y sobre todo inmaduras ¿Por qué? porque cuando uno es maduro y experimentado, es más fácil desarrollar un criterio bien formado, con la capacidad de captar distintos tipos de información y análisis, sin tomárselo tan personal. Esto habla de una persona instruída, que aprendió a estar en armonía consigo misma y el entorno. Maneja bien situaciones tensas y por ende, tomará las mejores resoluciones posibles. Además, hay que entender que la mayoría no sabe cómo dar una crítica constructiva bien estructurada para que sea recibida sin malos-entendidos, así que nuestro trabajo es discernir. Separar los datos útiles de los agregados que no aportan. Prepara tus argumentos, toma aire y luego explícate si es necesario. Así no dirás cosas de las que te arrepientas luego.  A veces importa más la forma en que decimos algo que el mensaje en sí. La experiencia te enseñará a usar hábilmente estrategias para bajar el perfil y evitar enfrentamientos indeseables cuando sea necesario. También te dirá a quién le debes una explicación, cuándo debes defenderte o simplemente ignorar el asunto. Y lo más importante, aprenderás el valor del autorespeto.

6.- Receptividad y firmeza: La crítica, por lo general, es una oportunidad de nutrirse y expandir las capacidades, incentivando el autoanálisis y posteriormente el mejoramiento. 
Ahora, si estás convencido de tu buen juicio, de tus causas nobles y el amor por lo que haces, mantén siempre la entereza y tu integridad digna. Nadie tiene derecho a arrebatarte un sueño, una meta ni la pasión. Date crédito, habitualmente nadie ve trasbambalinas, ni conoce tu historia mejor que tú. No cambies porque otro diga que lo hagas o le duelan tus triunfos, aunque mantenerse abierto a los consejos nos ayuda a progresar.